Opinión

0

Por: Miguel Vargas Maldonado

miguel-vargas (1)En interés de edificar debidamente a la familia perredeísta y al pueblo dominicano, informamos que en el día de ayer correspondimos a una invitación del doctor José Joaquín  Puello para sostener una reunión con el ex presidente Hipólito Mejía.

En el encuentro, que se prolongó  durante unos 35 minutos, se tocaron temas de interés nacional y político, aunque no se llegó a conclusión o acuerdo alguno. Se produjo en adición a contactos del presidente del PRD con dirigentes y personalidades como José Rodríguez  Soldevila, Vicente Sánchez Baret, Tonty Rutinel Domínguez, Guido Gómez Mazara y el licenciado Hatuey Decamps.

Esas reuniones, como la sostenida  en casa de esa respetada personalidad nacional que es el doctor Puello,  se inscriben en nuestro interés de que el Partido Revolucionario Dominicano se consolide como opción triunfadora en  las lecciones legislativas, municipales y presidenciales del año 2016.

Para avanzar y triunfar es indispensable que el PRD mantenga su institucionalidad, disciplina y el respeto a sus Estatutos Generales y a las decisiones de sus organismos.

Las conversaciones sostenidas no afectan las sanciones adoptadas por el Consejo Nacional de Disciplina frente al ex presidente Mejía y otros ex dirigentes del PRD, en procesos que conforme ratificaran los tribunales Superior Electoral y Constitucional se efectuaron en estricto respeto al debido proceso y a los derechos de los sancionados.

0

Por: Pedro Mir

Pedro MirHay un país en el mundo
colocado en el mismo trayecto del sol.
Oriundo de la noche.

Colocado en un inverosímil archipiélago
de azúcar y de alcohol.

Sencillamente liviano, como un ala de murciélago
apoyado en la brisa.

Sencillamente claro, como el rastro del beso en las solteronas antiguas
o el día en los tejados.

Sencillamente frutal. Fluvial. Y material. Y sin embargo
sencillamente tórrido y pateado como una adolescente en las caderas.

Sencillamente triste y oprimido.

Sencillamente agreste y despoblado

En verdad.
Con tres millones
suma de la vida
y entre tanto
cuatro cordilleras cardinales
y una inmensa bahía y otra inmensa bahía,
tres penínsulas con islas adyacentes
y un asombro de ríos verticales
y tierra bajo los árboles y tierra
bajo los ríos y en la falda del monte
y al pie de la colina y detrás del horizonte
y tierra desde el canto de los gallos
y tierra bajo el galope de los caballos
y tierra sobre el día, bajo el mapa, alrededor
y debajo de todas las huellas y en medio del amor.

Entonces
es lo que he declarado.

Hay
un país en el mundo
sencillamente agreste y despoblado.

Algún amor creerá
que en este fluvial país en que la tierra brota,
y se derrama y cruje como una vena rota,
donde el día tiene su triunfo verdadero,
irán los campesinos con asombro y apero
a cultivar
cantando
su franja propietaria.

Este amor
quebrará su inocencia solitaria.
Pero no.

Y creerá
que en medio de esta tierra recrecida,
donde quiera, donde ruedan montañas por los valles
como frescas monedas azules, donde duerme
un bosque en cada flor y en cada flor la vida,
irán los campesinos por la loma dormida
a gozar forcejeando con su propia cosecha.

Este amor doblará su luminosa flecha.
Pero no.

Y creerá
de donde el viento asalta el íntimo terrón
y lo convierte en tropas de cumbres y praderas,
donde cada colina parece un corazón,
en cada campesino irán las primaveras cantando
entre los surcos
su propiedad.

Este amor alcanzará su floreciente edad.
Pero no.

Hay un país en el mundo
donde un campesino breve,
seco y agrio muere y muerde
descalzo su polvo derruido,
y la tierra no alcanza para su bronca muerte.

¡Oídlo bien! No alcanza para quedar dormido.
Es un país pequeño y agredido. Sencillamente triste,
triste y torvo, triste y acre. Ya lo dije:
sencillamente triste y oprimido.

Procedente del fondo de la noche
vengo a hablar de un país.
Precisamente
pobre de población.

Pero no es eso solamente.
Natural de la noche soy producto de un viaje.
Dadme tiempo
coraje para hacer la canción.

Plumón de nido nivel de luna
salud del oro guitarra abierta
final de viaje donde una isla
los campesinos no tienen tierra.

Decid al viento los apellidos
de los ladrones y las cavernas
y abrid los ojos donde un desastre
los campesinos no tienen tierra.

El aire brusco de un breve puño
que se detiene junto a una piedra
abre una herida donde unos ojos
los campesinos no tienen tierra.

Los que la roban no tienen ángeles
no tienen órbita entre las piernas
no tienen sexo donde una patria
los campesinos no tienen tierra.

No tienen paz entre las pestañas
no tienen tierra no tienen tierra.

…….

Miro un brusco tropel de raíles
son del ingenio sus soportes de verde aborigen
son del ingenio y las mansas montañas de origen
son del ingenio y la caña y la yerba y el mimbre
son del ingenio y los muelles y el agua y el liquen
son del ingenio y el camino y sus dos cicatrices
son del ingenio y los pueblos pequeños y vírgenes
son del ingenio.

Es verdad que en el tránsito del río,
cordilleras de miel, desfiladeros
de azúcar y cristales marineros
disfrutan de un metálico albedrío,
y que al pie del esfuerzo solidario
aparece el instinto proletario.

Pero ebrio de orégano y de anís,
y mártir de los tórridos paisajes
hay un hombre de pie en los engranajes.
Desterrado en su tierra. y un país,
en el mundo, fragrante, colocado
en el mismo trayecto de la guerra.
Traficante de tierras y sin tierra.
Material. Matinal. Y desterrado.

…….

Quiero ver su amargura necesaria
donde el hombre y la res y el surco duermen
y adelgazan los sueños en el germen
de quietud que eterniza la plegaria.

Donde un ángel respira.
donde arde una súplica pálida y secreta
y siguiendo el carril de la carrera
un boyero se extingue con la tarde.

Después no quiero más que paz.

Un nido de constructiva paz en cada palma.
Y quizás a propósito del alma
el enjambre de besos y el olvido.

0

Por: Matías Bosch Carcuro

Matías BoschDurante un buen tiempo, la campaña de marketing de la empresa Barrick Pueblo Viejo se sustentó en el eslogan “Lo que es bueno para mí, es bueno para el país”. Un excelente ejercicio de síntesis y creación de marca, orientado a convertir a los habitantes de Sánchez Ramírez en la vanguardia de la defensa del proyecto minero Pueblo Viejo.

A primera vista, es muy positivo que un proyecto de inversión multimillonario como éste se instale en cualquier pueblo o provincia de nuestro país. En teoría, la conjunción de una nueva aglomeración de empleados con sueldos relativamente mayores a los de la zona, la demanda de diversos productos por parte de la empresa, y el ejercicio de una amigable “responsabilidad social empresarial” deberían conducir a un florecimiento de emprendimientos y soluciones a problemas locales, que harían la vida más llevadera.

La pregunta clave resulta la siguiente: ¿Es suficiente eso para que la empresa sea un aporte a la solución de los problemas de la provincia Sánchez Ramírez y del país?

Para contestarlo, lo primero es entender de qué tipo de empresa estamos hablando y ver sus limitaciones. Una empresa extractiva como Barrick Pueblo Viejo podría potenciar el desarrollo y bienestar de una sociedad cuando: 1) crea una gran masa de empleo nuevo (pero las empresas mineras son intensivas en capital, no en mano de obra) 2) adquiere equipos industriales y tecnología de alto valor agregado (pero sabemos que la República Dominicana más bien se ha desindustrializado y todos los equipos sofisticados son adquiridos en el mercado internacional) ó 3) lo más importante, cuando hace un esfuerzo tributario y aporta riqueza que el Estado redistribuye en gasto social e inversión pública.

Lamentablemente, en la República Dominicana -al igual que en el resto de América Latina- entre fines de los setenta e inicios de los ochenta, se impuso lo que algunos estudiosos han llamado “modelo multiexportador”. Éste fue el objetivo último de las conocidas reformas neoliberales, que favorecieron el desequilibrio entre los centros económicos –productores-ganadores de los bienes con valor agregado- y los países periféricos y dependientes, como el nuestro –compradores-perdedores.  América Latina volvió a ser exportador neto de materias primas sin procesar y fuente de mano de obra barata. Los bajos salarios y poca estabilidad de los trabajadores (“flexibilidad laboral”) y los bajos impuestos (“fomento de la inversión”) se convirtieron, así, en las principales fuentes de “competitividad”, en una loca “carrera hacia el fondo” liderada por aquel gobierno que ofrezca más barato su país. Fue en ese marco que se creó el concepto de “responsabilidad social corporativa”, dejando a las compañías seleccionar, a su arbitrio, cómo y dónde colaborar con el bienestar de su entorno, desvinculadas de toda obligación política y social (precisamente lo que resume en el lema “si es bueno para mí, es bueno para el país”).

En República Dominicana, la implantación del modelo multiexportador se expresó en el cambio de matriz productiva-exportadora: de tener ciertas industrias y producir caña de azúcar, el país pasó a centrar su economía en los servicios (comunicaciones y banca) y a exportar  a través de las zonas francas; también a través  del turismo y, ahora, la explotación de las riquezas minerales. La característica común de estas actividades es que se basan en atraer inversiones ofreciendo a los inversionistas bajos salarios y múltiples exenciones fiscales.

En términos simples, mientras la economía local se queda con las migajas (sueldo promedio de 8 mil pesos y escasos impuestos), el inversionista se apropia de la mayor ganancia al ser el dueño del producto final que se vende en el exterior (los paquetes turísticos en España, el jeans o la ropa interior en Nueva York, el oro en el mercado mundial). El país no puede generar mercado interno pues sus trabajadores son pobres, y el Estado apenas puede gastar e invertir debido a sus pírricos ingresos.  Esto es justamente lo que hemos denominado “régimen de riqueza hacia arriba y hacia afuera, y pobreza hacia abajo y hacia adentro”.

La República Dominicana sobrevive con un déficit fiscal estructural (recauda menos de lo que necesita) y una brutal deuda social producto de la concentración de la riqueza en muy pocas manos: hay carencias en educación, salud, vivienda, agua potable, energía eléctrica, protección medioambiental, deporte, cultura. Los datos de Sánchez Ramírez son contundentes: según el censo de 2002 (el país no ha cambiado tanto en diez años) la provincia expulsaba al 23.7% de su población residente, seguramente en búsqueda de mejores oportunidades. Tan sólo el 42.81% de la población económicamente activa estaba ocupada y el 58% de ellos en actividades informales.  El 21.2% de los nacimientos eran hijos de madres menores de 20 años, mientras el 60.78% de los hogares aún usaba letrina y tan sólo el 26.7% de las viviendas recibían en su interior agua de acueducto. El 52% de los habitantes de provincia había llegado sólo a primaria y apenas el 8.42% a la universidad.

Nada de eso lo puede resolver por sí misma la Barrick. Las buenas prácticas de la empresa pueden  ser una ayuda –nadie lo discute-, pero su gran contribución debe ser tributando más y  mejor, fortaleciendo así el papel redistributivo del Estado. Apoyar el surgimiento de pequeños negocios o colaborar con servicios comunitarios, de manera aislada y sin comprometerse seriamente con el país -como si los pueblos turísticos y mineros fueran un montón de islas desperdigadas en el mapa- es reproducir lo que podemos calificar “responsabilidad social empresarial desarraigada”.

Con las reglas actuales, el Estado dominicano participará sólo en un 28.75% de las ganancias del proyecto Pueblo Viejo, sumado al impuesto sobre la renta. Si se adoptaran modelos de países latinoamericanos, como el del Ecuador, sus ingresos podrían llegar al 56%, y por concepto de ganancias extraordinarias obtendría el 70% de los beneficios adicionales.

Se deben cambiar las reglas del juego. Ejemplos hay y razones abundan. Porque, definitivamente, lo “bueno para mí” no funciona si no es, también, lo mejor para el país.

Para comunicarse con el autor: matias.bosch@gmail.com 

0

Si tu jefe te vuelve loca con sus manías, es egocéntrico, arrogante y domina el arte de la manipulación, es probable que estés frente a un narcisista y necesites estrategias que te ayuden a manejar la situación.

Conócelas. Texto: Verónica Ortega

Narcisista-intro-jpg_212118¿Qué puedes esperar de un narcisista? De acuerdo con Psychology Today (psychologytoday.com), revista especializada en psicología, las personas con este perfil buscan ser el centro de atención y menosprecian a quienes perciben como inferiores a ellos. En el trabajo, desarrollan hambre de poder y ven las relaciones con los demás como un medio para beneficiarse, por lo que lo más sabio es no esperar nada de ellos, para evitar decepciones.

Conoce sus reglas. Puede que algunas actitudes de tu jefe sean tan egoístas que te impacten, pero si asimilas que a un narcisista solo le importa su persona, entenderás por qué es capaz de hacerlas. ¿La solución? Si no afectan tu desempeño, réstales importancia.

Manéjalo tú, ¡no al revés! Una vez que has comprendido la esencia de su egoísmo, es momento de aprender a manejarlo en lugar de que él ¡te maneje a ti! Lo primero que debes saber es que los narcisistas no soportan las críticas o que los contradigan, mucho menos frente a los demás. Por ello, Psychology Today recomienda exponer tus puntos de vista sin ser demasiado directa y enfocarlos a cómo sus desiciones pueden impactarte a ti, sin remarcar que tu jefe ha cometido un error.

Ármate de paciencia y aprende a leerlo. Otra característica típica de los narcisistas es que esperan atención inmediata, lo que los lleva a ser seriamente demandantes, aun con cuestiones irrelevantes. Este aspecto de su personalidad es uno de los más peligrosos para ti, pues puede hacer que te retrases en fechas de entrega, arruinar cualquier planeación ¡y terminar por absorberte por completo! La publicación sugiere actuar con oportunidad cuando se amerite y evaluar cuándo es posible hacerle esperar, ya que sus ansias de respuesta pueden llevarle a resolverlo el asunto ¡sin tu ayuda!

Usa su soberbia a tu favor. Los narcisistas mueren por tener la atención y admiración de los demás, así es que si quieres que tu jefe ceda en algo, dile lo grandioso que es y verás resultados inmediatos. Cuando realicen algún proyecto, dale crédito por su labor y guía. Pídele consejos y agradece sus contribuciones. Puede que estas estrategias alimenten su ego, pero tu papel no es cambiar su personalidad, ¡sino sobrevivir a la relación que tienes con él!

Que no te afecten sus cambios de humor. Psych Central (psychcentral.com), portal dedicado a la salud mental y emocional, remarca que los narcisistas tienen la habilidad de cambiar de personalidad de acuerdo a la situación. Esto puede hacer que pasen de agradables si te necesitan, a intimidantes si sienten que tratas de pasar sobre ellos o que no tienen control sobre ti. Recordar que ninguna de sus dos posturas son auténticas, dejar que él sea el que se enoje y no tú y evitar tomarte las cosas de manera personal, puede ayudarte a manejar la situación.

Muestra soluciones, no problemas. Cuando se presenta algún problema, los narcisistas prácticamente se congelan y solo ven los incovenientes. Si te toca comunicárselo, Psychology Today recomienda mencionarlo y pasar inmediatamente a las propuestas para solucionarlo, con el fin de cambiar su enfoque pesimista. Exponer varias soluciones le hará sentir que tiene el control, especialmente si las presentas pidiendo su guía para elegir la mejor.

Queda bien, aunque él te quiera hundir. En su afán por quedar bien frente a los demás, y especialmente a los ojos de los superiores, los narcisistas se llevan a una o varias personas en el camino; al ser parte de su equipo, eres una víctima potencial. Si te sucede, necesitas cuidar la percepción que se tiene de tu trabajo en la oficina. Brinda a los involucrados la información correcta, siempre sin culpar o exponer a tu jefe y centrándote en los hechos, no en las distorsiones.

Marca tus límites y respeta los suyos. Los jefes narcisistas, al sentirse superiores, llegan a tratar mal a sus subordinados. No lo permitas, pero tampoco lo confrontes. Exponle cómo otras reacciones pueden ayudar al departamento a mejorar, para hacerle quedar bien dentro de la compañía. ¡Ah!, y toma en cuenta también sus límites. Psych Central señala que estos individuos prefieren no hablar de sus cosas personales. Si insistes en preguntarle qué le pasa cuando lo ves mal, puede percibirte como alguien “peligroso” para su “bienestar”, lo que podría colocarte en su lista de personas “incovenientes”. Mantente estríctamente en lo profesional.

4

Por:  Cuarto Poder

James Parkinson
James Parkinson

James Parkinson nació en Shoreditch, Londres. Fue hijo de John Parkinson un boticario y cirujano en las cercanías de Hoxton Square en la ciudad de Londres. En 1784, James Parkinson aprobó el examen de cirujano en the Corporation of London (en castellano, la Corporación de Londres). El 21 de mayo de 1783 contrajo matrimonio con Mary Dale, con quien tuvo seis hijos. Después de casarse, James Parkinson sucedió a su padre en su trabajo en Hoxton Square.

Murió el 21 de diciembre de 1824, siendo enterrado en el cementerio de Saint Leonard.
Arista política

Además de ser médico, Parkinson tuvo un gran interés en la geología y la palentología, así como en la política de su país.

Parkinson fue un gran luchador por las personas que no tenían privilegios y un crítico del gobierno de Pitt. En el inicio de su carrera se casó, y por este motivo comenzó a verse involucrado en varias causas y siempre apoyó la variedad social en Inglaterra. Este movimiento se apoyó en la Revolución Francesa y la igualdad de derechos entre los ciudadanos. Publicó cerca de 20 panfletos en el período posterior a la Revolución francesa, donde la clase política entró en caos. Escribió bajo su nombre y con el seudónimo «Old Hubert», siendo llamado para participar en reformas sociales.

James Parkinson fue llamado para representar a la gente en la Cámara de los Comunes del Reino Unido, la institución de parlamentos anuales y voto universal.

Fue miembro de varias sociedades políticas secretas, incluyendo the London Corresponding Society for Reform of Parliament Representation (en español, La Sociedad de Londres para la Reforma de la Representación Parlamentaria). En 1874 su membresía en la organización fue investigada antes que the Privy Council (en castellano, Consejo Privado) entregara evidencia de un plan para asesinar al Rey Jorge III. Se negó a testificar hasta que estuvo seguro que no sería forzado a incriminarse. El Plan fue usar un dardo de veneno desde una pistola para hacer que el gobierno del rey tuviera un final prematuro, sin llegar al final del mandato. Afortunadamente para Parkinson, el caso fue rápidamente olvidado y no se presentaron cargos contra él.
Medicina

Parkinson dejó su carrera política y entre los años 1799 y 1807 publicó un gran número de trabajos relacionados con la medicina, incluyendo un trabajo relacionado con la enfermedad de la gota en 1805. También fue redactor de los primeros escritos acerca de la peritonitis en la literatura médica de Inglaterra.

Parkinson fue la primera persona que describió sistemáticamente seis individuos con síntomas de la enfermedad que lleva su nombre. Algo inusual para la descripción, él no examinaba a sus pacientes, pero sí los observaba a diario. Fue Jean Martin Charcot quien fijó el término como «La enfermedad de Parkinson» 60 años después de su descubrimiento.

Parkinson además tuvo un gran interés para mejorar la salud y el bienestar de la población. Escribió varias doctrinas médicas que expuso un gran interés por la salud de la gente, tal como lo hizo en su carrera política. Él fue un gran defensor de la protección legal de los enfermos mentales, así como a los médicos y familias.

En 1812, Parkinson asistió con su hijo en el primer caso de apendicectomía en Inglaterra, y en la primera ocasión que la perforación fue mostrada como la causa de la muerte del paciente.
Aporte a las ciencias

El interés de Parkinson gradualmente fue cambiado desde la medicina a la naturaleza, especialmente a lo relativo al campo de la geología y la paleontología.

Comenzó a coleccionar varias especies y dibujos de fósiles a finales del siglo XVIII. Él invitó a sus hijos y amigos para recoger y observar fósiles de animales y plantas. Sus intentos para aprender más acerca de la identificación e interpretación de fósiles se vieron frustrados debido a la escasez de publicaciones relacionadas con el tema, por lo cual tomó la decisión de mejorar los elementos ya existentes, escribiendo su propia introducción al estudio de los fósiles.

En 1804, publicó el primer volumen de «Organic Remains of the Former World» (en castellano, «Restos orgánicos del mundo anterior»). Gideon Mantell dijo que «es el primer intento de dar una visión familiar y científica de los fósiles». El segundo volumen fue publicado en 1808 y la tercera en 1811. Parkinson ilustró cada volumen, algunas veces en colores, siendo reusadas posteriormente sus placas por Gideon Mantell.

En 1822 publica el más corto «Elements of Oryctology: an Introduction to the Study of Fossil Organic Remains, especially of those found in British Strata».

Parkinson también contribuyó con varios escritos a la revista «Journal of Natural Philosophy, Chemestry and the Arts» (en español, «Un diario de la Filosofía Natural, Química y las Artes»), de William Nicholson; y el primer, segundo y quinto volumen de «Geological Society’s Transactions» (en español, «Transacciones de la Sociedad Geológica»).

9
Por:  Joaquín Balaguer
Balaguer“Abro este paréntesis para llenarlo de odio y de gratitud. Odio a los que en plazas y corrillos me combatieron acerbadamente; odio a los poetas afeminados que envidian la virilidad de mi arte; odio al que escondió en el “bouquet de rosas de un elogio una mal disimulada flor de envidia”, odio a los consagrados que no han querido tenderle la mano al jovenzuelo imberbe que los abruma con su orgullo, y odio, finalmente a todos los Pachecos que, no atreviéndose a combatirme con la pluma, se encogieron de hombros cuando vieron al mozuelo audaz cruzar tras la apolínea caravana…

 

Y entre el rebaño de intelectuales imbéciles y de escritores verdaderos, gratitud solamente para aquellos que al aparecer mi claros de luna me tendieron la mano como a un hermano menor.
César Tolentino fue el primero que me saludó como a un compañero novel acogiendo en las columnas de LA INFORMACION los partos de mi fantasía; y a él es al primero y quizás el último que puedo agradecer algo, porque aún tengo el orgullo de ser, en nuestro medio árido, como una planta rara que solo necesita para vivir de la savia de su arte y del aire que respira en la atmósfera de sus sueños.

 

Por eso pongo entre este zarzal de odios una sola flor de gratitud. Yo aborrezco el ambiente en que me ha tocado nacer, pero aborrezco más a los intelectuales (con muy pocas excepciones) con quienes he tenido la mala suerte de codearme…”
“Mi TEBAIDA LIRICA molestará a muchos (yo gozo molestando) y algunos borricos rebuznarán (yo gozo oyendo rebuznar) en la estéril sabana de las letras…Pero yo, como el Poeta Adán Aguilar, a todos los espero para combatirlos “uno a uno como caballeros, o a todos juntos como malandrines”.