Inquisición Laboral

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Por: Raynel Jiménez

El escritor es Periodista y Locutor

La legislación laboral en la República Dominicana se remonta a la década de 1930, lo que años de después se le llamaría Código Trujillo de Trabajo, donde se comenzó a implementar una serie de mecanismos para asegurar y garantizar derechos y deberes al trabajador no importa si era industrial o jornalero. Con la aprobación de la Ley No. 352 sobre Accidentes de Trabajo en el año 1932, la misma facultaba al empleador asignar los mismos derechos a los empleados, dirimir cualquier asunto que tenga que ver con accidentes y conflictos en el área del trabajo.

Este mamotreto, que en la mayoría de veces no cumplió con su cometido porque el mismo régimen se encargaría de violarlo cuantas veces fuese necesario, éste código también trajo consigo importantes conceptos que permanecen hasta el actual Código Laboral Dominicano de 1992. En muchas de estas normativas se fijaron los límites de cómo debía operar la mano de obra extranjera en las empresas que se encontraran funcionando en el país.

Importantes conquistas fueron conseguidas en esos años entre ellas eliminar el llamado pago por “Vale” donde el trabajador lo que ganada tenía que llevárselo en productos alimenticios de las propias bodegas de los empresarios y de la industrias azucareras. Pero otras importantes conquistas fueron en 1935 cuando se promulgó la Ley 929 que estableció el límite de 8 horas diarias y 48 horas a la semana para la jornada regular de los trabajadores industriales y comerciales.

En resumen, fue un instrumento para la época y treinta años después de haber caído la tiranía de Trujillo, se hacía necesario modernizar esa legislación laboral en el país. Luego de varias reuniones finalmente en 1993 entró en vigencia el Código Laboral Dominicano, una conquista de la clase trabajadora. Hoy esas conquistas están siendo amenazadas por empresarios explotadores que cada año se llevan en exenciones fiscales, exoneraciones, subsidios más de 180 mil millones de pesos, dinero que debería ir a la construcción de aulas, clínicas rurales y polideportivos.

Según datos, en los últimos tres años los “ilustres señores de la empresa privada” se han llevado más de 447 mil millones de pesos en privilegios y exenciones fiscales en los últimos tres años, y al finalizar el 2014 se habrían llevado 180 mil millones de pesos más, que no se traducen en ningún benéfico para la población que cada vez más ve su presupuesto resumido a centavos.

Hoy pretenden aumentar de tres a seis meses la estadía de un trabajador para que puede adquirir algún tipo de beneficio, aumentar de 44 a 52 la jornada laboral a la semana, enviar con una mano delante y otra detrás cuando una mujer este en periodo de gestación, quitar el servicio de internet durante la jornada de trabajo, Dios mío, esto no sería más que un “Inquisición Laboral” en la República Dominicana.

 

Lo que muchos empresarios no practican es la capacitación, adiestramiento, modernización, actualización y perfeccionamiento a sus trabajadores, casi siempre con sueldos de miseria que no es más que una afrenta para la dignidad de un ser humano y donde la canasta familiar ronda los veinti seis mil pesos al mes. Gracias a Dios que existen voces que se han levantado en favor de esta causa social y que nos toca a todos defender.

Luchemos para que no se vulneren nuestras conquistas laborales, nuestros derechos, luchemos por una mejor clase trabajadora, tecnificada, moderna y bien pagada, que los señores del empresariado comprendan que hemos sido parte del crecimiento de sus empresas y que muchas de esas ganancia muchas veces han sido del erario público.

Luchemos contra la desigualdad, la injusticia, la explotación en todos sus órdenes, luchemos por un mejor porvenir para ésta República Dominicana, que es luchar por nosotros mismos.

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