Los comedores económicos del estado, hacia el Siglo 21

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Juan Carlos Espinal
Juan Carlos Espinal

Por: Juan Carlos Espinal Castillo

Juan CarlosLo primero, aclarar que de lo que se trata, en realidad, es de defender sin pose la dignidad del ser humano. Lo segundo, una explicación sobre los antecedentes y el título de este artículo: “Los comedores económicos del estado, hacia el Siglo 21”; vendrán luego las razones y las circunstancias que me han llevado a publicarlo.

Durante décadas, los dominicanos nos hemos acostumbrado, simultáneamente, a que la distribución y administración de alimentos tenía que ver con el clásico asistencialismo, el robo de los dineros públicos, el peculado y la corrupción estatal y que, la eficiencia en el servicio público sólo se relacionaba con la teoría social de la miseria, pero, tal vez porque la evolución institucional de los comedores económicos es de origen populista nos hemos acostumbrado ( en la cultura política tradicional del modelo) exclusivamente, a pensar en función del prejuicio. ¿Cómo evitar, entonces, plantearse, en el Siglo 21, una distribución y administración de alimentos, a nivel nacional, nutritiva, al servicio de la población más vulnerable o no, y en apoyo a los productores nacionales y a las Pymes? Sólo los escépticos más empecinados -y mire que los hay- lograrían sustraerse de tan interesante problema.

El desafío de los comedores económicos, a mi entender, debería no sólo transformar la distribución de alimentos sino cambiar la errada percepción asistencialista que, por décadas de dictaduras, golpes de estado y revoluciones sociales o por falta de información o por luchismo, muchas veces, un sector de la opinión pública urbano-rural y un amplio sector de clase media metropolitana o de clase media baja, no importa, tiene de la imagen de la institución y de los hombres y mujeres que la conforman y, por supuesto del Estado.

En este caso, se trata de realizar y avanzar en el ideal de una institución de servicio público a favor de los intereses generales de los ciudadanos; de progresar paulatinamente hacia una distribución y administración profesional con ideal progresista y no sólo con intereses mercantiles. La administración general de los comedores económicos, desde mi cosmovisión política, trata de hacer un esfuerzo pedagógico a largo plazo y de espejo social para cambiar el uso generalmente adocenante que se hace de las desigualdades sociales y de la incomprensión de la propia inequidad del modelo.

La idea general es levantar la conciencia social entre nuestros colaboradores y afiliados y promover la participación de la sociedad civil y las iglesias transparentado décadas de atraso e involución. La Restauración lleva tiempo. Para el individuo que se encuentra en las montanas, aún lejos del alcance de la mano solidaria, ahora es. Pero, para mantener un grado de eficiencia, de desarrollo institucional y para ampliarlo, necesitamos de mayor colaboración del país entero y de la sociedad civil y de la prensa responsable, por supuesto, la cooperación sincera de las Pymes, para cultivar alianzas productivas y el gobierno dominicano continúe apoyando el progreso humano y llegue más lejos.

Veamos ahora las razones que me han llevado a publicar este artículo. Advierto que son de tipo intelectual y práctico. Mensualmente, 2 millones 300 mil raciones de alimentos crudos o elaborados son distribuidos entre la población de menos ingresos o más vulnerable. En el renglón de alimentos un elemento de cohesión social y un instrumento que se ha ocupado de mitigar el hambre, en su primera fase.

Escribo lo que vi. Ante el fenómeno de la cultura de las masas, especialmente, de la brecha social existente, hemos obviado discusión alguna sobre el consumismo y la especulación con persuasión científica involucrando reputados profesionales del área de la inocuidad de los alimentos servidos y su nutrición. Eso lo sabe la mayoría de la calle. Con el paso del tiempo se han orientado esfuerzos para proponer y experimentar transformaciones concretas en el sistema de licitación. Las cocinas móviles, por ejemplo, obran con equilibrio en los barrios y en las montanas, y se han convertido en una crítica profunda al sistema de control de precios al corresponderle una responsabilidad infinita, en defensa de los bolsillos de los más necesitados. La administración general de los comedores económicos obra con sincero equilibrio, procurando un desarrollo social que derive en acciones prácticas y que las experiencias cotidianas realimenten la teoría social y nos conduzcan hacia el sendero de la praxis comunitaria. El lector crítico encontrará que este artículo es fruto del encuentro del hombre entre la teoría social y la práctica comunitaria. Sabrá de proposiciones teóricas, experiencias y prácticas enriquecedoras.

He podido escribir este artículo – mediante sucesivas entrevistas a encargados departamentales y de áreas, en el Este del país (Bateyes de la Romana y el Quisqueya) en las montanas de Santiago – en Juncalito- mientras trabajaba como gestor de proyectos de la Fundación Acción Social por la Democracia en el levantamiento de información en distintos barrios populares de Santiago de los Caballeros, hablando en la sierra con los campesinos, supervisando un proyecto humano de nombre “Que nadie se acueste sin cenar” dirigido a madres solteras en situación de vulnerabilidad con la intermediación del Arzobispado de Santiago en alianza con el despacho de la primera dama y en apoyo de la Presidencia de la República. Me consta el serio esfuerzo que desde el gobierno dominicano se realiza en apoyar estas iniciativas de los comedores económicos y esto nos ha permitido experimentar, ensayar y reflexionar en la misma dirección. Este articulo, pues, debe entenderse como la maduración de una experiencia irrepetible. Pero, al mismo tiempo, quiere ser el prólogo de una obra bien hecha y de la aceptación de un nuevo reto: La creación de una conciencia pública. Para ello no basta un programa asistencialista tradicional de corte populista. Porque en verdad no se trata de eso.

De lo que se trata en realidad es de defender sin pose la dignidad del ser humano. Y sobre todo, hace falta aun, llevar a la población vulnerable mas y mas oportunidades más pan, mas educación; nuestra mano solidaria y al debate público los resultados tangibles de nuestra investigación y de los esfuerzos colectivos. Algunos consideran imposible nuestros propósitos. ¿Cómo iba a pensar diferente el hombre común de nuestro pueblo si ha sido duramente castigado y durante décadas el neoliberalismo estaba echando a perder (eso dicen las encuestas) la formación de la juventud y destruyendo la cohesión de las familias y los conocimientos que proporcionan las escuelas impregnando de violencia el ambiente, apresurando los procesos e inculcando el consumismo a través de la desinformación y la publicidad? Estamos siendo protagonistas de excepción de profundos cambios sociales y culturales en todo el planeta.

Claro, la lucha frontal que se libra de frente contra la exclusión, desde el gobierno dominicano, supone un enorme avance en ese cambio como punto de partida. Creemos que hay que romper con la separación entre el hambre y el cinismo del crecimiento. Debemos superar las distancias entre dos países en uno sólo que durante mucho tiempo se han ignorado y despreciado mutuamente. Intentamos denodadamente que las clases medias y los trabajadores con empleo fijo y digno sean parte integral de esta superación. Combatir la pobreza en niveles de indigencia que desbordan las instituciones no sólo es repartir una funda plástica con pica pica y espaguetis en una indigna fila de atropellos histórico-sociales, es, en sentido amplio, ayudar al prójimo a enfrentar el mundo, conducirlo, guiarlo y procurar inculcar en los demás un sentido de pertenencia y una imaginación activa en su comunidad. Queremos darle el pan pero también ensenarles a pescar.

Por otra parte, la lucha contra la pobreza no es un slogan; o una campaña publicitaria a gran escala. No. Esta tiene que ser pensada y utilizada como un instrumento democrático destinada a desterrar el consumismo y derroche de los alimentos y a combatir la servidumbre política. Es urgente integrar las diversas fundaciones sin fines de lucro con responsabilidad social- como se ha estado haciendo en múltiples acuerdos inter-institucionales- y darnos a la tarea, cotidiana y necesaria, de la formación profesional de los emprendedores, en la búsqueda del enriquecimiento de la inteligencia humana y social. A largo plazo, pues, los comedores económicos del estado y las instituciones de la sociedad civil y del empresariado se cruzan en el proyecto de humanizar nuestro mundo. Pero, a corto plazo, ambos, sector público y sector privado, tienen que definir y potenciar sus relaciones.

No perderemos de vista lo que es una necesidad profundamente sentida por muchos: la de imaginar una estrategia gubernamental conjunta que incluya el plan social de la presidencia y el desayuno escolar y los ayuntamientos, que permita integrar simultáneamente a los productores nacionales, de modo coherente y sistemático, y que erradique el hambre en el país. Conviene, además, explorar nuevas ideas y abrir nuevos caminos. Solo con esa actitud ciudadana y ese nivel de civilización podremos cumplir y ensayar programas sociales más efectivos y nuevas perspectivas de crecimiento. Quizá, así, lo dicho por ONU-FAO y premiado específicamente el país por la FAO, eso explique el notable esfuerzo realizado por el programa Comer es Primero y en consecuencia por la Presidencia de la República en pro de luchar por el objetivo final: transformar la República Dominicana. Tras este primer recorrido exploratorio y estas necesarias reflexiones, puede abrirse seriamente el problema central: ¿Cómo hacer más eficiente la distribución social y como aumentar no sólo el numero de raciones servidas sino como alimentamos a la población con nutrición pero también, como hacemos para hacer auto gestionable el sistema? ¿Cómo podemos influenciar para la creación de una economía solidaria de negocios sociales que permitan la creación de empleos comunitarios? Los comedores económicos del Estado está lejos de ser una institución de beneficencia pública aún sea solidaria. Podemos convertirnos en una institución de servicio público de interés general y en un medio para humanizar y multiplicar la convivencia. Esta obra cristiana debe ser defendida. Continuaremos.

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