Demostración de fuerza de China en aguas de las islas disputadas con Japón

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Autoridades chinas vigilan la embajada de Japón en Pekín (China). EFE/Archivo
Autoridades chinas vigilan la embajada de Japón en Pekín (China). EFE/Archivo
Autoridades chinas vigilan la embajada de Japón en Pekín (China). EFE/Archivo
Autoridades chinas vigilan la embajada de Japón en Pekín (China). EFE/Archivo

Pekín, 19 oct (EFE).- China utilizó hoy once buques de guerra y cuatro aviones en unas maniobras militares en el Mar de la China Oriental, donde está el archipiélago Diaoyu que se disputa con Japón (que las denomina Senkaku), en lo que se considera una demostración de fuerza cuando persisten las tensiones entre ambos países.
A pocas semanas de que Japón, junto a Estados Unidos, efectúe unas pruebas militares conjuntas en la región Asia Pacífico, China decidió adelantarse al anunciar ayer que su Armada realizaría hoy «ejercicios» en las citadas aguas, los de mayor envergadura en años con un despliegue de 1.000 efectivos.
Así ha sido, según las fotografías colgadas este viernes por el Ministerio de Defensa chino en su página web, en las que se aprecian buques navales de la flota del Ejército Popular de Liberación (EPL) junto a barcos patrullera chinos cerca de lo que parece ser un conjunto de islas.
La Armada china realizó estos ejercicios de manera «conjunta» con la Administración Pesquera del país y el organismo de vigilancia marítima con el objetivo de «afinar la respuesta ante las posibles emergencias en las misiones para salvaguardar la soberanía territorial y los intereses marítimos».
Ese es el objetivo de este simulacro conjunto, realizado en un área cercana a la provincia oriental china de Zhejiang, según explicó hoy la propia flota de la Armada en un comunicado.
El anuncio se produjo después de que, el jueves, varios ministros nipones visitaran el controvertido santuario tokiota de Yasukuni, símbolo relacionado con el imperialismo nipón, que provoca históricamente el malestar de China y Corea del Sur, países que sufrieron la expansión imperialista nipona.
A pesar de que diversos medios internacionales apuntan hoy que las maniobras realizadas por China «incrementarán» la tensión entre ambas potencias, algunos analistas se alejan de esta postura e inciden en que la actitud de Pekín no es «más agresiva» que la del resto.
Es el caso del experto Douglas H. Peel de la Fundación Carnegie, quien considera que las reacciones de China siempre acaparan más atención que las de Japón u otros países vecinos como Filipinas o Corea del Sur, con los que Pekín también mantiene abiertas disputas territoriales.
H. Peel, quien expone su análisis sobre la disputa en torno a las islas Diaoyu (Senkaku para Japón) en la página web de la citada fundación, asegura que el conflicto no irá a «mayores» por este archipiélago, aunque alarma de los costes que la situación produce a las relaciones comerciales.
Y es que, desde que la situación se recrudeció en septiembre a raíz del anuncio de Tokio de la compra de tres de los islotes disputados, el daño económico se ha empezado a notar.
«Están perdiendo cuota de mercado: los exportadores japoneses que utilizan marcas japonesas con experiencia en China, y viceversa, con los productos chinos en Japón», asegura el experto, que lo adjudica a un error «de diplomacia» para manejar el asunto de las islas.
A un error, en este caso, de perspectiva, fue al que adjudicó el portavoz chino del Ministerio de Exteriores, Hong Lei, la visita de los representantes japoneses al santuario en Tokio, en un momento en el que el sentimiento antinipón en China está más que latente.
En su rueda de prensa diaria, Hong instó a los políticos japoneses a «reflexionar» sobre la Historia y a respetar el sentimiento de la población que sufrió el imperialismo nipón, en el mismo tono en el que hoy urgió a Tokio a volver a la vía de la «negociación» para resolver el conflicto de las Diaoyu/Senkaku.
De momento, la disputa sobre el archipiélago -que, se dice, puede albergar grandes reservas de hidrocarburos- ha motivado en China desde una oleada de manifestaciones, en algunos casos, violentas; hasta la cancelación de los actos para conmemorar el 40 aniversario del reinicio de relaciones diplomáticas entre Tokio y Pekín.
Decenas de firmas japonesas, por su parte, decidieron paralizar su actividad por miedo a ataques, como los que sufrieron algunas plantas de reconocidas marcas niponas o, incluso, algunos ciudadanos japoneses en China.
Mientras tanto, Pekín mantiene su posición «resolutiva y determinada» a defender la soberanía de su territorio y continúa esperando a que Japón -que también iniciará maniobras en las polémicas aguas en unas semanas-, «se enfrente a la realidad».

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